Entrades

Cómo convivir con adolescentes

No importa si te dicen constantemente que les dejes en paz, necesitan tu apoyo y sentir que estás a su lado

Xerrada alcohol i societat

Des de l’Escola de Famílies de l’Alzina i la Fundación Alcohol y Sociedad compartim la seva preocupació i la de les autoritats sanitàries davant els problemes derivats del consum d’alcohol en menors. Per aquest motiu, volem oferir-li el nostre assessorament, fruit de l’experiència de més de déu anys treballant en la prevenció del consum en menors, a través d’una sessió teòric pràctica a la que li oferim pautes i eines d’utilitat per abordar situacions derivades del consum d’alcohol en adolescents.

Cómo podemos detectar que nuestra hija adolescente sufre violencia de género

Fuente: https://saposyprincesas.elmundo.es/bienestar/psicologia-infantil/detectar-violencia-genero-adolescentes/?utm_source=newsletter&utm_medium=push

 

Cómo podemos detectar que nuestra hija adolescente sufre violencia de género

Una de cada tres adolescentes sufre violencia de género. Una situación que los adultos no comprendemos ya que pensábamos que con la educación recibida los adolescentes lograrían evitarlo. ¿Qué podemos hacer para evitar que nuestra hija adolescente lo sufra? ¿Y para asegurarnos de que nuestro hijo nunca hará daño a una mujer? La violencia de género en adolescentes es una realidad que los padres tenemos que detectar.

Aumento de casos en menores

Los casos de denuncias por malos tratos, abusos y agresiones sexuales entre menores de edad han aumentado hasta un 25%, según los últimos datos de la Fiscalía General del Estado. Incluso aparecen casos entre niños y niñas de menos de 14 años. Estos sucesos han aumentado entre los menores en un solo año de 433 a 543 (25% más), los de agresiones y abusos sexuales, de 1081 a 1271 (17%), según los últimos datos de esta fuente, correspondientes a 2016.

La violencia de género en adolescentes puede durar varios años porque a veces las víctimas tardan en darse cuenta de su situación. Salir de este tipo de relaciones tóxicas y traumáticas es complicado por la dependencia emocional que sufre la víctima. “Las adolescentes llaman, generalmente, cuando tienen problemas sentimentales con su pareja o, incluso, por problemas que tienen con sus padres a causa de sus relaciones, y no saben a quién recurrir”, explican desde ANAR, que pone a disposición un teléfono de ayuda en el que han atendido un total de las 453 llamadas de adolescentes que denuncian.

Factores que explican la violencia de género en adolescentes

Los profesionales están apuntando como explicación a que muchos adolescentes siguen aceptando el modelo patriarcal tradicional. En sus casas mandan sus padres y por lo tanto ellos sienten que deben controlar a su pareja. Este modelo no se ha superado en muchas familias y cuando estos chicos intentan siempre dominar a sus parejas. Los móviles y las redes sociales se han convertido en una de sus armas para ejercer esa presión constante.

Esta educación machista predispone a las mujeres a sufrirla porque les impide identificar las señales del maltrato. Hay que cambiar esa imagen de chico atractivo y malote que no les deja identificar la situación por la que están pasando.

Lo curioso es que nuestros jóvenes distinguen que esa conducta no está bien. En una encuesta realizada en 2017 a más de 1.400 jóvenes de entre 12 y 17 años en distintas Comunidades Autónomas por la ONG Mujeres en Igualdad, más de un 90% supo reconocer los casos de violencia de género presentados. Ocho de cada diez chicas encuestadas aseguraban no haberla sufrido nunca, pero de ellas un 20% al mismo tiempo admitía haber sido víctima de alguna conducta machista.

Violencia de género en adolescentesCómo podemos detectar la violencia de género en adolescentes

Para los especialistas es fundamental que las familias apoyen a las víctimas y no las dejen solas. Pero en la mayoría de los casos las adolescentes no cuentan que están pasando por esta situación en casa. Por ello, tenemos que intentar detectar las señales que nos pueden indicar que está pasando por esta situación.

“Los comportamientos con los que la pareja de vuestra hija la va dominando no suelen ser comportamientos agresivos (más evidentes y detectables) sino comportamientos que favorecen la desigualdad, el dominio y el abuso. Estos comportamientos son más difíciles de detectar: estrategias de aislamiento, de imponer sus ideas, de controlarla, coacciones o chantajes emocionales”, explican en esta Guía para madres y padres de adolescentes que sufren violencia de género.

Señales para saber si nuestra hija sufre violencia de género

En esta misma guía citan algunas de las señales que nos pueden hacer saltar la alarma sobre la violencia de género en adolescentes.

  • Se aleja de sus antiguas amistades. Deja de ver a sus amigos de siempre y empieza a salir con otra gente.
  • Conversa poco de sus problemas emocionales. 
  • Duda de sus propios sentimientos y de su juicio. Cree valer poco o nada. Se siente mal respecto a sí misma, se infravalora.
  • Se siente agradecida (de forma poco natural) cuando su novio es respetuoso. Aunque no esté de acuerdo, acepta las decisiones de su pareja. Pierde la voluntad.
  • Ignora sus propias necesidades a favor de las de su pareja. Incluso sacrifica su propia independencia por el deseo de recibir amor.
  • No sabe si desea finalizar la relación o continuar con ella. 
  • Baja su rendimiento escolar o laboral. Le cuesta trabajo concentrarse en sus actividades (antes no le sucedía). Se muestra muy distraída.
  • Tiene problemas de salud. Se altera su apetito (come más o está inapetente). Su ritmo de sueño se modifica (duerme muy poco o demasiado).
  • Tiene miedo de que su pareja se enfade. Está continuamente en contacto con él a través de móvil o redes sociales, lo que le impide concentrarse en lo que esté haciendo en ese momento ya sea tareas escolares, ver una película, hacer alguna tarea doméstica o mantener una conversación.
  • No acepta comentarios u opiniones acerca de su pareja o de su “nuevo estilo de vida”.  Se muestra irascible con sus maestros, compañeros de clase o amigas y amigos.
  • Se muestra irascible con la familia. Reacciona de malas formas por cosas sin importancia. Plantea problemas para ir de vacaciones o pasar fines de semana fuera si él no la acompaña.

 

 

La menarquia o primera regla

Recursos per acompanyar emocionalment a les filles

La menarquia, l’arribada de la primera menstruació, és un procés fisiològic que apareix en les nenes d’entre 11 i 14 anys aproximadament.

Tenint en compte aquesta realitat, és fonamental oferir-los suport emocional perquè puguin viure aquesta nova etapa amb la màxima naturalitat possible.

El document que teniu al davant explica com abordar-ho. Pretén ajudar-vos, d’una forma clara i concisa, a acompanyar les vostres alumnes en un moment significant de
la seva vida: l’arribada de la menarquia.

La informació que trobareu en aquestes pàgines està destinada a les famílies del vostre centre, perquè entenguin què necessiten les seves filles: us preguem que els
feu arribar aquest document.

Al mateix temps, hem dissenyat dues activitats que us animem a dur a terme a l’aula per fomentar la conscienciació.

El fet de no oferir a les nenes un suport emocional durant l’aparició de la primera regla és la punta de l’iceberg d’un tema molt més significatiu: com educar acompanyant amb consciència. Hi ha altres temes, com la mort o la sexualitat, que les famílies també haurien d’abordar amb els seus fills i filles.

Esperem que aquest document els faci sensibles al tema i els doni recursos. Per això us demanem que els el feu arribar.

Creiem que és el moment de capgirar la situació. És el moment d’educar amb consciència.

Veure article complert

Els 6 mites sobre l’addicció a la tecnologia

Les dades disponibles actualment no permeten qualificar l’addicció a les pantalles de malaltia, ni tampoc equiparar els efectes de la tecnologia amb els de les drogues.

0507

Ens han de preocupar els efectes psicològics del temps que passem davant d’una pantalla? Buscar l’equilibri entre l’ús de la tecnologia i els altres aspectes de la vida quotidiana és molt raonable, però hi ha opinions molt contradictòries sobre quin ha de ser exactament aquest equilibri. Gran part del debat gira entorn del combat contra l’anomenada addicció a la tecnologia. Crec, però, que al darrere de tot aquest discurs hi ha una mena de pànic moral que es fa ressò d’afirmacions alarmistes basades en dades que, com a mínim, són poc fiables.

Per exemple, l’abril del 2018 la periodista Katie Couric va abordar, al programa televisiuAmerica inside out, els efectes de la tecnologia en el cervell de les persones. En aquell programa hi va intervenir el cofundador d’un centre privat per al tractament de l’addicció a la tecnologia, que va comparar aquesta addicció amb les addiccions a la cocaïna i altres drogues. De tot el que es va dir en aquest programa, també es podia inferir que l’ús de la tecnologia podia causar pèrdues de memòria com les que provoquen malalties com l’Alzheimer. Altres especialistes, com la psicòloga Jean Twenge, fins i tot han suggerit una relació entre els mòbils i el suïcidi d’adolescents.

He treballat com a psicòleg amb adolescents i famílies, i he investigat l’ús de la tecnologia, els videojocs i l’addicció. Crec que la major part d’aquestes afirmacions alarmistes són bestieses. I sobre l’addicció a la tecnologia s’han difós uns quants mites que s’han de rebatre a través de la recerca.

La tecnologia no és una droga

S’ha afirmat a bastament que l’ús de la tecnologia activa els mateixos centres de plaer dintre del cervell que la cocaïna, l’heroïna o la metamfetamina. I cal dir que això té part de veritat, però és convenient matisar-ho: el cervell respon a experiències agradables que no estan reservades exclusivament a experiències poc saludables.

Totes les activitats lúdiques intensifiquen la descàrrega de dopamina als circuits cerebrals del plaer: nedar, llegir un bon llibre, mantenir una conversa agradable, menjar o practicar sexe. L’ús de la tecnologia provoca una descàrrega de dopamina semblant a la d’altres activitats lúdiques, i ho fa entre un 50 i un 100 per cent per sobre dels nivells normals.

La cocaïna, en canvi, provoca un augment de la dopamina del 350 per cent, i la metamfetamina, una crescuda estratosfèrica del 1.200 per cent. A més, últimament s’ha demostrat que, si comparem els drogoaddictes i la gent que té problemes a la vida quotidiana per culpa de la tecnologia, observem diferències importants en el funcionament dels seus receptors de dopamina. Crec, doncs, que els que afirmen que les reaccions cerebrals als videojocs s’assemblen a les provocades per les drogues volen comparar el degoteig d’una aixeta amb una cascada.

Les comparacions entre les addiccions tecnològiques i les drogodependències també se solen basar en tècniques d’imatgeria cerebral, les quals de vegades han demostrat escassa fiabilitat a l’hora de documentar els arguments dels seus autors. Altres estudis efectuats amb aquestes tècniques han desmentit també el que es deia fa temps sobre els videojocs violents, que suposadament insensibilitzaven els cervells joves i privaven els nens de la capacitat emocional necessària per connectar amb el patiment dels altres.

L’addicció a la tecnologia no és tan habitual com sembla

Els que parlen d’addiccions tecnològiques solen expressar la seva frustració per la seva dependència del mòbil, o no entenen per què els nens inverteixen tant de temps jugant a videojocs. En realitat, però, aquestes activitats no són autèntiques addiccions perquè no interfereixen clarament en altres activitats de la vida quotidiana, com ara l’escola, la feina i les relacions socials d’amistat o familiars.

Segons les meves investigacions, només el 3 per cent -o fins i tot es pot dir que una mica menys- dels aficionats als videojocs desenvolupen comportaments problemàtics, com ara una baixada del rendiment escolar que arribi a repercutir de manera apreciable en les notes. Normalment, aquests problemes esmentats són poc importants i desapareixen tots sols amb el pas del temps.

L’addicció a la tecnologia no és una malaltia mental

Ara per ara, no hi ha diagnòstics mèdics oficials sobre l’addicció a la tecnologia, però és cert que això pot canviar: l’Organització Mundial de la Salut (OMS) ja ha anunciat els seus plans d’incloure el trastorn per videojocs en la següent versió del seu compendi internacional de malalties.

Aquesta iniciativa, però, ha aixecat molta polseguera. Jo soc un dels 28 experts que van escriure a l’OMS per queixar-se que la decisió no tenia una base científica prou sòlida. Era com si l’OMS no estigués al corrent dels estudis que demostren que el trastorn per videojocs acostuma a ser un símptoma d’altres problemes mentals subjacents, com ara la depressió, més que no pas una malaltia en si mateixa.

La divisió de psicologia i tecnologia dels mitjans de l’Associació Americana de Psicologia, de la qual soc membre, també ha fet pública aquest any una declaració crítica amb la decisió de l’OMS. D’altra banda, l’organització germana de l’OMS, l’Unicef, s’ha pronunciat en contra de l’ús de la paraula addicció per referir-se als nens que juguen a videojocs.

Polèmiques a banda, he arribat a la conclusió que, amb les dades de què ara disposem, les addiccions a la tecnologia no es poden diagnosticar com a malalties mentals. Per exemple, un estudi que van dur a terme investigadors de la Universitat d’Oxford va arribar a la conclusió que les persones més propenses a ser considerades addictes als videojocs no presenten més problemes psicològics o de salut que la resta. Altres estudis posen de manifest que els problemes de les persones que estan enganxades a la tecnologia solen ser més lleus que els propis d’una malaltia mental i, generalment, desapareixen tots sols sense necessitat de fer cap tractament específic.

L’addicció a la tecnologia no està causada per la tecnologia

Molts dels arguments sobre aquestes addiccions insinuen que la tecnologia té un poder hipnòtic i que pot arribar a ser nociva per als cervells normals. Però, segons els meus estudis, les addiccions tecnològiques acostumen a ser símptomes d’altres trastorns subjacents, com ara la depressió, l’ansietat i problemes d’atenció. ¿Oi que de les persones que pateixen una depressió i es passen el dia dormint no en diem que tenen una addicció al llit?

Aquest tema és especialment important quan ens plantegem quines persones necessiten tractament i per a quines malalties. Les mesures per tractar l’addicció tecnològica podran fer poca cosa més enllà de tractar un símptoma, però deixaran intacte l’autèntic problema de fons que pateixen aquestes persones.

La tecnologia no és més addictiva que altres activitats

Sens dubte, hi ha gent que en fa un gra massa en una gran varietat d’activitats. Una d’aquestes activitats és la tecnologia, però també n’hi ha d’altres, com ara la pràctica d’exercici, el menjar, el sexe, la feina, la religió i anar de compres. Fins i tot hi ha estudis sobre l’addicció a la dansa. Però molt poques vegades es fan diagnòstics oficials d’aquests excessos. No hi ha gaires indicis que siguem més propensos a excedir-nos amb la tecnologia que amb moltes altres activitats lúdiques.

No hi ha evidència que l’ús de la tecnologia provoqui suïcidis

Alguns experts asseguren ara que l’augment de suïcidis de noies adolescents registrat recentment és una prova dels problemes creats per la tecnologia. Tanmateix, entre el 1999 i el 2016 l’índex de suïcidis va créixer en gairebé totes les franges d’edat, sobretot entre els adults de mitjana edat. Sembla que aquesta pujada va començar al voltant del 2008, arran de l’enfonsament del sistema financer, i des d’aleshores s’ha anat accentuant. Això invalida l’afirmació que els ordinadors i mòbils provoquen suïcidis d’adolescents, i també la desmenteix el fet que hi hagi molts més suïcidis entre els adults de mitjana edat que entre els joves.

Sembla, doncs, que la societat té un problema més greu. I aquest pànic a la tecnologia podria desviar l’atenció de la ciutadania i els responsables sanitaris a l’hora d’identificar-lo i tractar-lo.

Un estudi recent lligava l’ús de mòbils i ordinadors a la depressió dels adolescents i al suïcidi. Però un altre expert amb accés a les mateixes dades ha revelat que el lligam és el mateix que hi pot haver entre el consum de patates i el suïcidi. Vet aquí el problema: els especialistes de vegades fan afirmacions alarmistes basant-se en dades insignificants que acostumen a ser petites anomalies estadístiques en lloc de fets estrictament reals.

Malgrat tot, la tecnologia pot provocar problemes reals

És evident que la tecnologia comporta autèntics problemes, com els relacionats amb la privacitat. I és evident que hem de compaginar l’ús de la tecnologia amb altres aspectes de la vida. També val la pena estar alerta al petit percentatge de persones que en fan un ús excessiu. Hi ha motius reals en la preocupació per les addiccions tecnològiques, però les proves de què disposem fan pensar que les afirmacions sobre una possible crisi o les comparacions amb la drogoaddicció estan injustificades.

Font: https://www.ara.cat/suplements/ciencia/Els6mites-sobre-laddiccio-tecnologia_0_2025997465.html

 

Conferència per a famílies. L’adolescència: etapa de canvis, adquisicions i repte

L’Hospital Sant Joan de Déu Barcelona organitza, a través del seu programa de promoció de salut, una nova conferència per a mares i pares, en aquest cas amb el títol “L’adolescència: etapa de canvis, adquisicions i reptes” dirigida especialment a aquells pares i mares amb fills adolescents interessats en conèixer com fer front a alguns dels reptes que suposen aquesta etapa plena de canvis a tots nivells.

La xerrada serà impartida per l’Anna Sintes, psicòloga clínica del Servei de Psiquiatria i Psicologia de l’Hospital Sant Joan de Déu Barcelona i tindrà lloc el dijous 25 de gener a les 19:00 hores al mateix hospital.

Aquesta activitat és gratuïta i cal confirmar l’assistència a través d’una d’aquestes opcions:

  1. Trucar de dilluns a divendres de 09:00h a 13:00h al telèfon 93 253 21 30.
  2. Enviar un correu electrònic a l’adreça aula@sjdhospitalbarcelona.org.
  3. Mitjançant el formulari d’inscripció
Quan: Dijous 25 Gener – 19:00h – 20:30h
On: Passeig Sant Joan de Déu 2, 08950 Esplugues de Llobregat